viernes, 18 de diciembre de 2009

La Información: Producto clave en la era global


El tiempo pasa y la sociedad crece, y con ella, salen a flote situaciones o problemas que hay que resolver en breve, los cuales son motivos mas para que el ser humano investigue y proponga soluciones innovadoras que faciliten el vivir y mejoren la calidad de vida de quienes lo necesitan.


Y se da mas aún en esta era veloz, donde la respuesta a todo esta al alcance de la mano, donde se tiene cerca lo que antes parecía lejos, donde todo se conoce y se difunde fácilmente, donde se acaban las fronteras, pues todos somos vecinos y todos formamos un mundo, que ya es de todos y para todos. Estamos en un tiempo al que era impredecible llegar para aquel que vivió en los inicios de la civilización, cuando nació la escritura. Mucho menos sería sospechado por los chinos cuando idearon la imprenta o por el mismo Gutemberg cuando la perfeccionó. Pero cuando se inventó el telégrafo, se alertó que se podía llegar; haciéndose mas fuerte este ideal cuando llegó el teléfono y se vio una esperanza diciente con la aparición del computador y la televisión. Y hasta que por fin se hizo realidad y se concadenaron la telefonía, la informática y las telecomunicaciones para dar origen a aquel medio que representa la rapidez de la era actual: La Internet. Es la tecnología de moda, rica y especial para manejar y vender aquel recurso que nunca se acaba por más que se use: La Información.

Ahora este es el producto que más se vende, no solo por la Internet. Segundo a segundo nos invade por accidente o por oportunidad a través de los demás medios de comunicación, quienes bajo incentivos económicos lo manejan a conveniencia del mercado sin tener en cuenta muchas veces las necesidades o intereses reales de quienes lo consumimos.

Al igual que todo producto, la información tiene sus segmentos de mercado; y son nada menos que aquellos estilos que le darán un formato especial e innovador para acaparar la atención del consumidor y crear en él una identidad ideológica en sus ámbitos tanto personal como social. Dichos segmentos conocidos como industrias culturales, son los que empacan y sostienen tal producto que dependen de su originalidad, trabajo creativo y calidad de producción para ser aceptados o pasar inadvertidos en una sociedad de consumo.

La información, sinónimo de conocimiento, es un recurso renovable que se multiplica rápidamente en esta era de la globalización y juega un papel vital en el origen o fortalecimiento de cualquier campo o aspecto de la vida y mientras siga creciendo en abundancia es necesario administrarlo con nuevas tecnologías que lo manejen efectivamente y que, por fin, tengan en cuenta lo que queremos sus consumidores.