miércoles, 10 de abril de 2013

Instituciones educativas públicas: A Construír, No Reprimir


La Educación en estos tiempos debe ser un proceso constructivo y activo donde se implementen estrategias eficientes que busquen la formación de seres integrales, donde se respeten y se den soluciones a sus problemas, con empatía y amor, en lugar actuar perjudicialmente en contra del estudiante, generando desmotivación en su proceso de mejoramiento personal.

La participación en este proceso debe ser tanto de padres como de las personas que interactúan con el estudiante en el aula de clase, quienes, DEBEN compartir con imparcialidad y sin prejuicios, su conocimiento profesional para crear personas, no perfilarlas con difamación, en secreto o en público, dentro o fuera de la institución; y más aún cuando se labora en una entidad gubernamental, en donde miles de ciudadanos mayores de edad en su legítimo derecho al voto, elegimos a nuestros gobernantes quienes depositaron su confianza en ustedes, profesionales idóneos de la educación, para que mejoraran la calidad académica y personal de quienes reciben el servicio educativo, que todos los colombianos, desde el más humilde hasta el más pudiente está costeando con el pago puntual de los impuestos, esperando mejoras y avances para construir una sociedad en paz y progreso.

Si un estudiante tuviese problemas que afecten su desarrollo como ser humano partícipe de una comunidad, lo lógico es que la comunidad educativa (con mayor razón, si es pública) lo respalde en su proceso de reparación en vez de calificarlo peyorativamente o ventilar ante terceros su vida, faltando a la ética profesional del respeto a la privacidad de la historia clínica de un paciente, a menos que su comportamiento afecte contundente y verídicamente el bienestar y la paz de la sociedad.

Es muy fácil lanzar juicios a los seres humanos sin antes saber lo que han vivido, conocer lo que piensan y lo que pueden llegar a sentir.

Sólo pido a Dios que bendiga a todo el personal que orienta y forma a nuestros estudiantes con:

Empatía para asumir y comprender los problemas de otros. 

Sabiduría para actuar con prudencia y e idear estrategias que alcancen resultados constructivos en las vidas de quienes participan en la comunidad.

Carisma para interactuar pacíficamente con seres humanos, logrando mejorar sus condiciones de vida para alcanzar sus metas académicas y personales.

Con la presente, quiero hacer un llamado a la reflexión para que los profesionales en quien deposito la confianza revisen y cambien su manera de actuar a la hora de referirse o tratar a cualquier ser humano, independiente de su condición o grado de subordinación. 

Pensemos ahora y sigamos el boom de un proceso de paz, el cual no depende de lo que se logre en el extranjero, sino de lo que se pueda alcanzar desde un pequeño espacio llamado colegio o aula de clase, y de allí se difunda al hogar y de este se exporte a la sociedad.

Que la frase citada a la entrada de alguna institución educativa pública que visité y relata: “LA JUSTICIA CONSISTE EN RECONOCER, RESPETAR Y HACER VALER LOS DERECHOS”, no sea solo letras de una hoja impresa de la cartelera del colegio, sino que se aplique en todas las acciones dentro y fuera de la institución.

Esperamos que de aquí en adelante vivamos en los colegios ambientes de paz, respeto y cordialidad, donde todo sea tratado con prudencia, diálogo, empatía y sinceridad.

¡Gracias por leerme!